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GUÍA PRÁCTICA SOBRE CÓMO REFORMAR TU BAÑO

Reformar baño Bricoblog

Reformar baño Bricoblog

Reformar la ducha es una de las mejoras más habituales en el hogar. No solo moderniza el baño, sino que también puede mejorar la accesibilidad, facilitar la limpieza y optimizar el espacio. Aunque a primera vista puede parecer una obra compleja, con una buena planificación y siguiendo los pasos adecuados es posible afrontarla con éxito, incluso si no se tiene mucha experiencia previa en bricolaje.

Planificación previa y evaluación del espacio

Antes de empezar cualquier reforma, es fundamental analizar el estado actual del baño. Hay que comprobar el estado de las tuberías, el desagüe, las paredes y el suelo. Detectar posibles humedades o problemas estructurales evitará sorpresas durante la obra.

También conviene medir con precisión el espacio disponible. Esto permitirá elegir correctamente tanto el plato como la mampara, además de definir si se puede mantener la distribución actual o si es necesario modificarla. En esta fase es recomendable fijar un presupuesto aproximado, teniendo en cuenta materiales, herramientas y posibles imprevistos.

Elección del plato de ducha

El plato de ducha es uno de los elementos clave de la reforma. Actualmente, existen múltiples materiales, como resina, cerámica o acrílico, cada uno con sus propias características en cuanto a resistencia, mantenimiento y antideslizamiento.

Elegir un plato de ducha adecuado implica valorar aspectos como la altura, el tipo de desagüe y la facilidad de instalación. Los modelos extraplanos son habituales porque facilitan el acceso y aportan un aspecto más actual al baño. Es importante comprobar que las medidas se ajustan exactamente al hueco disponible para evitar cortes innecesarios o filtraciones posteriores.

Preparación del área de trabajo

Una vez seleccionados los materiales, hay que preparar la zona. Esto implica retirar la ducha antigua, proteger los sanitarios cercanos y asegurar una correcta ventilación durante la obra.

Al desmontar la ducha anterior, se debe tener especial cuidado con las tomas de agua y el desagüe. Cortar el suministro general es imprescindible antes de comenzar. Además, conviene limpiar bien la superficie para asegurar una correcta adherencia de los nuevos materiales. En muchos casos será necesario nivelar el suelo para que el nuevo plato quede perfectamente asentado.

Instalación del plato de ducha

La colocación del plato requiere precisión. Primero se presenta en seco para comprobar que encaja correctamente. Después se conecta el desagüe y se fija el plato con el material recomendado por el fabricante, normalmente mortero o adhesivo específico.

Es fundamental respetar los tiempos de secado antes de continuar con el resto de la instalación. Un mal asentamiento puede provocar fugas de agua o movimientos con el uso diario.

Una vez colocado, se sellan las juntas con silicona sanitaria para garantizar la estanqueidad.

Revestimientos y paredes

Tras instalar el plato, se puede renovar el revestimiento de la zona de ducha. Azulejos, paneles impermeables o revestimientos continuos son algunas de las opciones más habituales.

Los paneles son una alternativa práctica, ya que reducen el tiempo de obra y facilitan la limpieza posterior. En cualquier caso, es vital asegurar la impermeabilización previa de la pared para evitar filtraciones por capilaridad. Un buen revestimiento no solo cumple una función estética, sino que protege las paredes frente al agua y el vapor.

Instalación de la mampara de ducha

La mampara es el elemento que evita salpicaduras y define el uso diario de la ducha. Existen modelos correderos, abatibles y fijos, que se adaptan a diferentes distribuciones y tamaños de baño.

Colocar una mampara de ducha requiere seguir las instrucciones del fabricante, especialmente en lo relativo a anclajes y nivelación. Un montaje incorrecto puede provocar holguras o filtraciones.

Es recomendable comprobar que la silicona utilizada es adecuada para zonas húmedas y que el cierre es correcto antes de dar por finalizada la instalación.

Grifería y detalles finales

Una vez instalados los elementos principales, se colocan la grifería, la columna de ducha y los accesorios. Este es el momento de ajustar la altura y comprobar que la presión del agua es la adecuada.

También conviene revisar todas las juntas y sellados, asegurándose de que no hay fugas. Dejar correr el agua durante unos minutos ayuda a detectar posibles fallos antes de que el uso sea habitual.

Mantenimiento tras la reforma

Después de la reforma, un mantenimiento adecuado prolongará la vida útil de la ducha. Limpiar regularmente la mampara y el plato de ducha evita la acumulación de cal y suciedad. Utilizar productos específicos y evitar elementos abrasivos ayudará a conservar los materiales en buen estado. Revisar periódicamente las juntas de silicona permite detectar a tiempo posibles deterioros.

Una ducha bien mantenida no solo se ve mejor, sino que también reduce la necesidad de futuras reparaciones.

Una mejora funcional y accesible

Reformar la ducha es una intervención que combina estética, funcionalidad y confort. Con una planificación adecuada y siguiendo los pasos correctos, es posible conseguir un resultado duradero y adaptado a las necesidades del hogar.

Además de modernizar el baño, esta reforma mejora la accesibilidad y el uso diario, convirtiéndose en una de las actuaciones más prácticas dentro del bricolaje doméstico.

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